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jueves, 14 de enero de 2010

Donde el corazón te lleve


"No era tanto la promiscuidad lo que me chocaba, como el gran empobrecimiento de los sentimientos".
Susanna Tamaro.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Soledad



En este blog he hablado algunas veces del farero, del poeta viejo, del eremita, de personajes que saben vivir en soledad, aunque no estén solos... Esa soledad, consciente y lúcida, es necesaria; es mas, debería ser obligatoria.

Pero hay otra soledad diferente. Es curioso cómo en muchos casos existen bajo la misma palabra dos conceptos contradictorios... maravillas del lenguaje que obliga al contexto o al gesto a complementar sus limitaciones.

Hoy el hombre en Occidente se ha desarrollado económicamente como nunca pero no lo ha hecho de manera integral, provocando un subdesarrollo moral que se manifiesta sobre todo a través de la soledad. El hombre del primer mundo (da igual en USA, Europa o Japón) está mas sólo que nunca, o, al menos, esa sensación tengo. La literatura da buena muestra de ello: "La soledad de los números primos" de Paolo Giordano, "Tanta gente sola" de Bonilla, "Seda" de Baricco, "Hombre solo" de Mingote, o el último Planeta, de Becerra...

Qué claro tenía esto Lain Entralgo, quien seguía a Leibniz al reconocer el valor de la palabra en cuanto que permite la relación, el contacto, el roce, el desarrollo del hombre con el hombre. El hombre encerrado no sólo no crece sino que se consume, se reduce y mengua.

Benedicto XVI (¿no deberíamos llamarle Benito XVI en castellano?) hace diana en la última encíclica "Caritas in Veritate". Recomiendo leerla despacio, sobre todo la segunda vez.

jueves, 29 de octubre de 2009

El hombre que plantaba árboles



Una de mis manías confesables es que con frecuencia siento el impulso de comprar un libro por una razón peregrina: un título llamativo, una portada desafiante, un formato novedoso...

En esta ocasión no he podido resistirme a llevarme una obra breve de Jean Giono. Se titula "el hombre que plantaba árboles"... no sé que extraña razón me ha llevado a comprarlo, pero he disfrutado mucho con su lectura.

Lo prologa Saramago, a quien admiro parcialmente y cierra el libro Joaquín Araujo en un epílogo simpático en el que nos dice con buen criterio que esta obra no es sólo "delicia literaria, sino pedagogía activa". Y es cierto... ya no sé si lo leí o no en el libro, pero éste y yo coincidimos en que el hmobre, en la medida en que hace cosas, se acerca a Dios.

Editada por Duomo dentro de la colección Nefelibata ("persona soñadora, que anda por las nubes"), nos brinda un relato de ficción impecable en forma y en fondo... esta vez tuve suerte en la compra compulsiva.

lunes, 20 de julio de 2009

Khalil Gibran



Hoy hace 40 años de la llegada del hombre a la luna, porque soy de los que piensan que verdaderamente llegamos, a pesar de Nixon. Los distintos debates sobre el asunto me llevan a reflexionar un rato sobre la eterna paradoja de que nada sabemos de nuestro universo exterior y mucho menos aún del interior. Y aunque percibimos un progreso veloz y un cambio permanente, lo cierto es que este hecho no ha variado sustancialmente en los últimos cincuenta años.

En qué buen momento releo un cuento de Khalil Gibran, uno de los que pertenecen a su obra “el loco”, escrita directamente en inglés. Se llamaba el astrónomo y dice así:

“A la sombra del templo vimos un amigo mío y yo a un ciego que estaba allí sentado a solas.
Y dijo mi amigo:
- Mira, ahí tienes al hombre mas sabio de la tierra.
Me separé de mi amigo, me acerqué al ciego, le saludé y nos pusimos a hablar los dos.
Cuando hubo pasado un rato, le pregunté:
- Perdona mi pregunta, pero, ¿desde cuando eres ciego?
- Desde que nací – me contestó.
- ¿Qué sendero de sabiduría sigues?- le dije.
- Soy astrónomo – contestó.
Y poniéndose las manos en el pecho, añadió:
- Sí, contemplo todos los soles, todas las lunas y todas las estrellas que tengo aquí dentro.”


Gibran, autor de “el profeta”, libanés, nieto de maronita (en alguna ocasión tengo que hablar de los maronitas), hombre excepcional que, como casi todos los hombres excepcionales, vivió poco y murió en Nueva York, en 1931, con sólo 48 años. Estupendo pintor tambien, vió como se quemaba toda su obra en una exposición. Lejos de desanimarse ante la adversidad, decidió comenzar de nuevo, creando desde aquel momento una obra mucho mas madura.

viernes, 3 de julio de 2009

Ramón Gómez de la Serna

Google es una compañía que me cae muy bien, entre otras cosas por su dinamismo. Con frecuencia gustan de personalizar su logo para conmemorar cualquier acontecimiento. Hoy le ha tocado el turno a Ramón Gómez de la Serna, con motivo de su cumpleaños. Pues muy bien por Google, que sigan así.

Todo el mundo conoce a Gómez de la Serna por sus “greguerías” y por su personalidad. Creo que habría disfrutado una barbaridad como bloggero. De hecho, tanto sus greguerías como sus caprichos se ajustan estupendamente al formato “on line”. Y la inmediatez del medio le habría entusiasmado, estoy seguro, pues habría multiplicado exponencialmente su capacidad de influir, una de sus pasiones..

Traigo hoy precisamente un capricho de Ramón, el de la “verdadera falsa muerte de Calígula” que dice así:

“Calígula quizá no murió así, pero debió morir así.
El bárbaro tetrarca –por ser tres veces brutal- ordenó que los que saliesen aquella noche con investidura roja fuesen muertos por sus centuriones.
El Implacable tenía aquella noche una cita proterva, y en la ofuscación de la prisa el muy idiota se olvidó de su propia orden y se embozó en la túnica roja, siendo muerto por su propia guardia al salir del palacio”.

Más abajo, figura el famoso cuadro de Gutiérrez Solana que inmortalizó las tertulias del café Pombo, iniciadas por Gómez de la Serna. Aunque murió en Buenos Aires, está enterrado en Madrid, al lado de Larra. Vaya tertulias diarias que estarán teniendo en la Sacramental de San Justo.







martes, 9 de junio de 2009

En Europa



Mientras todos los medios de comunicación se ocupaban, desde ayer, casi en exclusiva en contar, opinar y analizar los resultados de las elecciones del domingo, yo disfrutaba releyendo algunos capítulos de la obra maestra escrita por Geert Mak, "en Europa" publicada por ediciones Destino. En ella, el autor repasa la historia reciente del siglo XX en el continente europeo desplazándose a los lugares mas representativos y charlando con testigos directos o de primera mano de cada acontecimineto singular.

Desde hoy, y como primera tarea, obligaría a los nuevos (y viejos) eurodiputados a leer esta maravillosa obra antes de tomar posesión. Estoy seguro de que, entendiendo nuestros últimos cien años de vida, realizarán mejor su tarea política y, si no, en el peor de los casos, mientras leen el libro, no hacen otra cosa.

martes, 2 de junio de 2009

Magritte II


No hace mucho tiempo recordaba a uno de mis pintores favoritos, Magritte, y, precisamente, lo hacía trayendo la imagen de "los amantes" que representa el beso entre un hombre y una mujer envueltos, tapados, por una tela.

Hoy, por fin, podemos celebrar la noticia de la apertura del museo Magritte en Bruselas. En cuanto tenga ocasión me escapo a verlo. Pero lo curioso y lo que quería traer hoy aquí es la historia que cuentan que cuenta el guia del museo (o, al menos, uno de los guias del museo). Parece que la madre de Magritte (no lo sabía) se suicidó y su cadáver apareció en la orilla del rio envuelta la cabeza en unas ropas. Esta imagen la vió Magritte de niño y le obsesionó permanentemente, quedando plasmada en "el beso".

Tanta casualidad va a conseguir que al final haga caso a mi amigo Álvaro y me lea el "ensayo sobre la experiencia de la muerte" de Landsberg. Desde luego, si lo encuentro en la feria, lo compraré.

Por cierto, Magritte murió el año en que nací.

viernes, 22 de mayo de 2009

Ser vivo

Le dieron la “potestas” pero nadie le reconoce la “auctoritas”.
Sin embargo, es claro que reniega de ésta última y se queda sólo con la primera. Le basta para lo que quiere. Por sí sola, en su joven temeridad, es capaz de convertir los delitos en derechos, ahí es nada. Juega a ser Dios, en quien no cree, y decide por los demás. Parece que disfruta con la provocación, porque de otro modo no se entiende nada.

Vaya semanita, menos mal que acaba ya. El gobierno con el paro, el aborto, la píldora y la SGAE; la oposición con el caso Gürtel y la sentencia del YAK-42… además, el PIB español por los suelos… no sé cómo todavía aguantamos. Deberíamos hacer como nos propone Saramago en su “ensayo sobre la lucidez”. No es santo de mi devoción, pero hay que reconocerle buenas ideas y divertidos planteamientos que nos invitan a todos siempre a pensar y reflexionar. Ya es un punto esto. Si todos lo hiciéramos al menos unos minutos al día, otro gallo nos cantaría. Propongo para quienes no lo hayan leído el “ensayo sobre la ceguera” o “las intermitencias de la muerte”.

Con quien no puedo es con los malvados, con los provocadores, con los vividores. Mira que tienen obsesión con dinamitar la familia. No hay mejor padre que Papá-Estado, dicen. Qué bien expresaba alguien en estos días la defensa de la familia al indicar que en ella cada individuo es valorado por lo que es en sí mismo, y no como un medio para otros fines (¿electorales?).

Por cierto, leí la sentencia del Yak-42. Trillo ha hecho bien en dimitir, pero debe seguir insistiendo para que se la acepten.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Rubaiyat


Descubrí una de las obras más importantes de la literatura persa por casualidad. Curiosamente, dos de mis restaurantes favoritos, el de la Alameda Santos en Sao Paulo, y Las Lilas en Puerto Madero (Buenos Aires), ambos del mismo dueño, pertenecen a la cadena Rubaiyat. Hace pocos años que abrió también en Madrid, precisamente en el local donde antes estaba Cabo Mayor. Recomiendo sin reservas los dos primeros.

Pero no quería hablar hoy de los restaurantes sino de los curiosos cuartetos recopilados por Hedayat y atribuidos a Omar Khayyam, que han caído hace poco en mis manos en una muy manejable edición de Hiperión.

Me llama la atención la biografía de Sadeq Hedayat, 1903-1951, iraní, autor de “el buho ciego” y de “enterrado vivo”; otro artista cuya sensibilidad o debilidad extremas acaban llevándole al suicidio a la edad de 48 años, justo después de haber traducido a Kafka (¿casualidad?).

El cuarteto nº 102 dice así:

Mucho has visto del mundo y cuanto has visto es nada;
cuanto has dicho y oído en él, también es nada;
corriste hasta el confín del horizonte: nada;
furtivo te escondiste en casa: también nada.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Mahabharata



Cualquiera que en Occidente haya accedido al Mahabharata, o a su porción mas jugosa, la Bhagavad Gitá, sin duda se habrá sorprendido al encontrar párrafos enteros llenos de sentido común y comunes con los principios cristianos. De hecho, creo que las disonancias son consecuencia directa de las limitaciones producidas por el uso del lenguaje o por la diversidad de interpretaciones existentes, no todas de igual categoría intelectual. Toda palabra limita una idea, la cercena, reduciendo sus matices ora en el emisor, ora en el receptor, e incluso en el propio contexto.

La Bhagavad Gitá recoge en sus aproximadamente setecientas estrofas los diálogos entre Krishna y Arjuna, donde aquél aprovecha para explicar la doctrina de los Vedas, su evolución a través de los Brahmanas y las Upanishads, para recabar en el budismo, primero, y en el hinduismo después.

Es cierto que se admiten diversos dioses, o, a lo menos, dos: Shiva y Vishnú (Khrisna), aunque siempre uno es superior a los demás (necesidad imperiosa por definición). También desde los primeros Vedas se admite la existencia de un cielo como recompensa. Además, si bien tras sucesivas reencarnaciones, se evoluciona desde el “nirvana” hacia la liberación total que termina con aquellas (las reencarnaciones) para diluirse con lo Absoluto, en una unión definitiva con el dios supremo.

Es verdad que está lejos de nuestra cultura, pero en esencia, no es tan disparatada. De hecho, son muchos los que sostienen que Jesús viajó a la India durante alguna fase de su vida oculta y utilizó muchos de sus conceptos. Pudiera ser… en todo caso, a mi no me cambia nada y me reconforta mucho.

Cuánto mejor es tener un punto de vista conciliador que soportar una confrontación. Buen ejemplo nos está dando Benedicto XVI estos dias en su visita a Tierra Santa.

viernes, 8 de mayo de 2009

Cielo

Ya comienzo a notar
una aceleración ajena de los años.
No digo que presienta la vejez
- aunque la veo-
ni inventaré tampoco precoces experiencias.
Es algo diferente:
un vislumbre borroso, una antesala
del tobogán, más breve
siempre de lo que el niño desearía
Y más veloz de lo que el hombre espera.

Andrés Neuman. El tobogán. Hiperión.

Leo al todavía joven escritor argentino y me viene a la cabeza una sobredosis de Romano Guardini, en las etapas de la vida:

“Cada etapa de la vida es diferente e independiente de las otras, tiene sentido en sí misma, pero debe servir de preparación para la siguiente, ya que en definitiva se trata de un mismo ser humano que sigue un camino de desarrollo. Si uno, en la fase fecunda de la vejez, rehúye asumir la propia muerte como una posibilidad de su vida que debe ser realizada con pleno sentido, y sólo se ocupa de sorber ansiosamente los últimos goces que les es dado disfrutar, no podrá hacer nada sensato y digno en la edad senil. Se verá abocado a una vida mezquina. El anciano vive su condición senil con la debida elevación de espíritu, sin crisparse sobre sí mismo, si desde joven cultiva el autodominio, el orden, la atención a los demás. El que de este modo hace reservas de generosidad y se ocupa en todo momento de dar sentido a la vida evita la amargura de sentir la senilidad como pura liquidación del vivir, mero sinsentido y humillación. Este tipo de ancianos es una bendición conocerlos, pues nos revelan a todos una gran verdad: que también la vejez es vida; que es cierto que implica el acercamiento a la muerte, pero también lo es que la muerte misma sigue siendo vida”.

Y da un paso mas aún, al contarnos una reflexión personal:

“Nueva, maravillosa experiencia: el pensamiento de la vida eterna se me ha hecho cercano. Si Dios me concede esa gracia, me iré con Él. Entonces cesará la menesterosidad que todo lo penetra; todo lo destruido y falto de sentido. Él me da vida y sentido…Pero, ¿qué hago yo, ser finito, en una existencia que es eterna? He sentido esto tan intensamente que tenía el sentimiento de que es algo que no depende solamente de mí. La respuesta me la daba este otro pensamiento: en esta existencia eterna yo no estoy como un ser aislado. Lo eterno es Dios. Yo estoy en la eternidad en cuanto estoy en Él. Él me hace participar en su vida y en su condición de Ser eterno. Pues Él (…) es Quien asumió nuestra existencia en la Suya. El eco de este misterio es que Él nos concede asumir Su existencia en la nuestra. Este “en” es el Cielo”.

lunes, 27 de abril de 2009

Ryunosuke Akutagawa



Si no hubiera sido porque Akira Kurosawa decidió llevar “Rashomon” al cine en 1951 ganando el festival de Venecia, probablemente Ryunosuke Akutagawa (1892-1927) sería un absoluto desconocido en Europa. Yo llegué a él, sin embargo, por otro camino, a través de su maestro o inspirador, el gran Soseki, del que ya hablaremos en otra ocasión.

Traigo hoy al escritor japonés por casualidad. He leído estos dias atrás la biografía, deliciosa, que hizo Stephan Zweig sobre Montaigne, publicada por Acantilado. Esta biografía, quizá mas que ninguna otra, nos aporta casi mas datos sobre el autor que sobre el biografiado. Era la última obra que escribió Zweig antes de suicidarse y, por tanto, destila emoción por los cuatro costados.

Y esto mismo le ocurría a Akutagawa. Fue un escritor inteligente pero, sobre todo, persona; capaz de sentir y de emocionarse, se obsesionaba con llegar a lo más profundo del alma. Decidió casarse por amor desoyendo los consejos que su entorno le daba al recomendarle otra pretendiente mas conveniente para su desarrollo social y profesional. Víctima de una esquizofrenia cada vez más aguda, se quita la vida a los 35 años de edad.

Curiosamente el escritor nipón se une a la larga lista de escritores nacidos en el último cuarto del siglo XIX, que no pudieron o no quisieron asumir la realidad que se les venía encima: el propio Zweig (1881), Virginia Woolf (1882), Kafka (1883), Marina Tsvetaieva (1892)…

Recomiendo la lectura al menos de “el dragón”, “los amantes” y “en el bosque“.

miércoles, 22 de abril de 2009

Batiburrillo


En todos y cada uno de los coches que he tenido ha habido siempre una imagen imantada de la Virgen del Pilar. Tres años viviendo en Zaragoza tenían que servir para algo y yo me siento mejor así.

El lunes estuve allí. Gracias al AVE , Zaragoza queda a tiro de piedra, ya no hay excusas. Sin tiempo para nada, lo justo para saludar a la Pilarica, comprobar que la Seo, ya restaurada, cierra los lunes y que Zaha Hadid se ha empeñado en perseguirme y avasallarme con sus obras faraónicas coproducidas por sus negros (es la tercera que me trago en menos de dos meses). No le quito mérito, pero yo prefiero a la gente normal, que no va de nada. Me he alegrado mucho con el último Pritker. Peter Zumthor es mucho más cercano, y sus obras pasarían seguro un test de paternidad.

Hoy el viaje ha sido un poco mas largo. Cuatro ciudades en menos de veinticuatro horas: Madrid, Bangkok, Hong Kong y Taipei. Llovía en las tres últimas. Estoy cansado y, sin embargo, aquí estoy, al pie del cañón. Cosas del jet lag, que no me deja dormir cuando debo.

Lo bueno de volar tan lejos es que hay tiempo para leer. Hoy me ventilé de un tirón “el corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, de nuevo. Quería darle una segunda oportunidad pues fue leído en su día sin pena ni gloria. Ya en segunda lectura, he de confesar que ha subido puestos pero no creo que caiga una tercera nunca más. Guardo para el viaje de vuelta “el camino de las hormigas” de Josep López Romero y la biografía inacabada sobre Montaigne, escrita por Zweig justo antes de suicidarse.

Y lo bueno de volar tan lejos es que también hay tiempo para escribir. Hay tiempo, mucho tiempo. Hace unas horas, a diez mil metros de altura, justo cuando sobrevolábamos Afganistán, y yo me resistía a pensar en la guerra:

“Oye el color del aire en la mañana
Y agradece tu conciencia al Hacedor.
¡¡Cuántas cosas bellas ya creadas
Nos esconden, a la vista, Su razón!!

viernes, 10 de abril de 2009

Helene Hanff



Escribió Borges algo que me llamó la atención en su día. Prologaba una colección de libros para alguna editorial y decía, creo citarlo literalmente, algo así: “Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer”.

Supongo que todo buen escritor debe ser necesariamente antes un buen lector, como sin duda lo fue Helene Hanff, con quien he pasado un rato sensacional al leer, de una sentada breve, su 84, Charing Cross Road.

Me ha encantado, y lo recomiendo sin restricciones. Estoy seguro de que yo mismo volveré a leerlo de nuevo algún dia. He tomado muchas notas, y quizá otro día volvamos sobre ellas, pero hoy quería compartir una expresión que nunca había oído, ni leído: morirse de inercia. La emplea Helene en alguna de sus cartas para meterse, con enorme ironía, con Frank Doel, al que achaca pasividad en el cumplimiento de sus encargos.

Pero no es en ese contexto en el que la expresión me llama la atención, sino en el de nuestro entorno diario. Realmente, conozco a muchas personas a mi alrededor que bien pueden estar muriéndose de inercia. No se puede decir mas con menos. No tengo muy claro si esa inercia exige idiocia o si también cabe con plena consciencia, supongo que sí.

Curiosamente en estos días, quizás por la luna llena, han florecido los cerezos (sakura) en Japón. Para ellos, éste es un fenómeno de enorme importancia que se encarga de recordarles la brevedad de nuestro paso por la tierra. Los japoneses tienen sus cerezos y nosotros nuestra Semana Santa. Todo vale menos dejarse morir de inercia.

viernes, 3 de abril de 2009

Viktor Frankl



Ayer se inauguró el metro de Sevilla. Hacía un día precioso, de los que me gustan para poder pasear por la ciudad, sin calor, con la chaqueta puesta. Los naranjos parecían haberse puesto de acuerdo para ser extremadamente generosos este año. La luz y el olor de Sevilla son siempre singulares. La Macarena ya estaba lista y arreglada, imponente, sobre su paso.

Regresé cansado por el madrugón y no tenía ganas de leer, así que me dejé llevar por el AVE mientras miraba a ratos el monitor en el que ponían (con subtítulos, para verla sin cascos), la película de “el niño con el pijama de rayas”. Como casi todos, había leído el libro, pero las imágenes y las caras de los actores (un acierto el niño, por cierto) me llevaron a reflexionar sobre la Alemania nazi.

En seguida, la película se quedó en segundo plano, y me acordé de Viktor Frankl y de “El hombre en busca de sentido”, uno de los libros que hay que leer. No por su teoría de la logoterapia sino por la narración de su experiencia. Como el diario de Ana Frank. O como tantos otros de aquellos terribles años…

Traté de imaginar qué pensaban los que vivieron aquellas experiencias durante los años, los meses, o incluso los dias anteriores a que todo empezara. Cuántos serían conscientes de lo que iba a ocurrir, cuantos lo habrían intuido y cuántos obraron con cautela y con anticipación. Y cuántos no hicieron nada y fueron simplemente sujetos pasivos de su propia historia.

Hoy nuestro mundo no tiene nada que ver con aquél, pero el mismo ejercicio de tratar de intuir a donde vamos debería ser hecho por cada uno de nosotros. ¿Cuánto durará esta crisis? ¿Cómo va a superar la vieja Europa su modelo de Estado de bienestar en inminente quiebra? Y, lo que es peor, si esto ocurre, ¿cuánto riesgo corre la paz social? Soy muchas cosas menos alarmista, pero no soy capaz de vislumbrar una solución razonable y pacífica. Ojalá me equivoque.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Tras un microrrelato

Leí hace muchos años un brevísimo relato de García Márquez sobre un sujeto que se dormía en una habitación y comenzó a soñar. Y en el sueño, soñó que dormía en esa misma habitación y que soñaba. Y soñaba que dormía y soñaba, y así sucesivamente hasta que, en un punto, sonó el despertador, que le despertó del mas profundo de los sueños. Y de sueño en sueño trató de volver para atrás, pero perdió la cuenta y se quedó atrapado para siempre sin ser capaz de volver a encontrar la salida.

Si alquien lo conoce, le agradecería que me lo hiciera llegar. Me gustaría volver a tenerlo.

Para animaros, os invito a leer otro microrrelato de García Márquez, éste mucho mas conocido:

"... el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida."

lunes, 16 de marzo de 2009

Elogio de la sombra


Junichiro Tanizaki (1886-1965), denso ensayista japonés, dedica “el elogio de la sombra” a enseñarnos que, a diferencia de lo que creemos en Occidente, la belleza no necesita luz, o, al menos, sólo luz. Precisamente, una figura fosforescente sólo resplandece en la oscuridad, y una belleza completa no lo es tal si se le priva de las sombras. Luz no es verdad, sino sólo parte de ella; luz y sombra es el todo y no se puede separar sin destrozarla.
Cuánto mejor nos iría a todos si fuéramos capaces de ver (entender) las luces y las sombras en comandita sin separarlas según nos convenga.

martes, 3 de marzo de 2009

Ébano

Cuando leo en la prensa la noticia sobre el magnicidio del Presidente Vieira en Guinea-Bissau pienso en África. Aún no nos hemos olvidado de los sucesos de Guinea Ecuatorial de hace quince dias cuando intentaron asaltar el palacio de Obiang. Pienso en "La negritud", de Luis María Anson. O en Ryszard Kapuscinski y su "Ébano", uno de los mejores libros de travellers en general, y, quizá, el mejor sobre el continente negro. Miro mi mapamundi político enmarcado donde el sur figura al norte y viceversa, y pienso en el camino que aún nos queda por recorrer y en lo mal repartido que está todo. Dice la CIA World Factbook que la esperanza de vida en Guinea-Bissau es de 47,5 años... tan cerca de casa (sic).