domingo, 12 de abril de 2009
sábado, 11 de abril de 2009
Taipei

Como efecto colateral a mis numerosos viajes por tantos países resulta que tengo un extraño record, el de haber subido a los edificios mas altos del mundo. Hasta que el dinero de los árabes diga lo contrario, el rascacielos más alto es el 101 de Taipei, con sus mas de 500 metros.
Imponente de noche y espectacular en su diseño, con su gran péndulo interior que evita su caída al dotarle de enorme flexibilidad, protegiéndole de tifones y terremotos, ambos muy habituales por aquellas tierras.
En la terraza exterior hay una permanente ventolera que zumba incansable y aterra al más pintado (imaginad a los que tenemos vértigo). Menos mal que los ascensores son también de record y te suben y bajan a más de 60 km/h.
Entiendo que los primeros rascacielos surgieran en lugares hiperpoblados de superficie limitada, pero, hoy en día, creo que hay alternativas suficientes. Me alegro de vivir en una ciudad que nos protege de ellos. Más allá del skyline de un poster y de mi propio record, los rascacielos no sirven para nada, o, por lo menos, a mi me lo parece.
viernes, 10 de abril de 2009
Helene Hanff

Escribió Borges algo que me llamó la atención en su día. Prologaba una colección de libros para alguna editorial y decía, creo citarlo literalmente, algo así: “Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer”.
Supongo que todo buen escritor debe ser necesariamente antes un buen lector, como sin duda lo fue Helene Hanff, con quien he pasado un rato sensacional al leer, de una sentada breve, su 84, Charing Cross Road.
Me ha encantado, y lo recomiendo sin restricciones. Estoy seguro de que yo mismo volveré a leerlo de nuevo algún dia. He tomado muchas notas, y quizá otro día volvamos sobre ellas, pero hoy quería compartir una expresión que nunca había oído, ni leído: morirse de inercia. La emplea Helene en alguna de sus cartas para meterse, con enorme ironía, con Frank Doel, al que achaca pasividad en el cumplimiento de sus encargos.
Pero no es en ese contexto en el que la expresión me llama la atención, sino en el de nuestro entorno diario. Realmente, conozco a muchas personas a mi alrededor que bien pueden estar muriéndose de inercia. No se puede decir mas con menos. No tengo muy claro si esa inercia exige idiocia o si también cabe con plena consciencia, supongo que sí.
Curiosamente en estos días, quizás por la luna llena, han florecido los cerezos (sakura) en Japón. Para ellos, éste es un fenómeno de enorme importancia que se encarga de recordarles la brevedad de nuestro paso por la tierra. Los japoneses tienen sus cerezos y nosotros nuestra Semana Santa. Todo vale menos dejarse morir de inercia.
Etiquetas:
ACTUALIDAD,
ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE,
LIBROS
martes, 7 de abril de 2009
viernes, 3 de abril de 2009
Viktor Frankl

Ayer se inauguró el metro de Sevilla. Hacía un día precioso, de los que me gustan para poder pasear por la ciudad, sin calor, con la chaqueta puesta. Los naranjos parecían haberse puesto de acuerdo para ser extremadamente generosos este año. La luz y el olor de Sevilla son siempre singulares. La Macarena ya estaba lista y arreglada, imponente, sobre su paso.
Regresé cansado por el madrugón y no tenía ganas de leer, así que me dejé llevar por el AVE mientras miraba a ratos el monitor en el que ponían (con subtítulos, para verla sin cascos), la película de “el niño con el pijama de rayas”. Como casi todos, había leído el libro, pero las imágenes y las caras de los actores (un acierto el niño, por cierto) me llevaron a reflexionar sobre la Alemania nazi.
En seguida, la película se quedó en segundo plano, y me acordé de Viktor Frankl y de “El hombre en busca de sentido”, uno de los libros que hay que leer. No por su teoría de la logoterapia sino por la narración de su experiencia. Como el diario de Ana Frank. O como tantos otros de aquellos terribles años…
Traté de imaginar qué pensaban los que vivieron aquellas experiencias durante los años, los meses, o incluso los dias anteriores a que todo empezara. Cuántos serían conscientes de lo que iba a ocurrir, cuantos lo habrían intuido y cuántos obraron con cautela y con anticipación. Y cuántos no hicieron nada y fueron simplemente sujetos pasivos de su propia historia.
Hoy nuestro mundo no tiene nada que ver con aquél, pero el mismo ejercicio de tratar de intuir a donde vamos debería ser hecho por cada uno de nosotros. ¿Cuánto durará esta crisis? ¿Cómo va a superar la vieja Europa su modelo de Estado de bienestar en inminente quiebra? Y, lo que es peor, si esto ocurre, ¿cuánto riesgo corre la paz social? Soy muchas cosas menos alarmista, pero no soy capaz de vislumbrar una solución razonable y pacífica. Ojalá me equivoque.
jueves, 2 de abril de 2009
NIkka Costa
Primer baile "pegao", hace ya unos cuantos años... creo que sólo los de mi quinta y de mi entorno podrán recordar esta canción.
Para ellos la traigo hoy.
miércoles, 1 de abril de 2009
Nulla ethica sine esthetica
“Nulla ethica sine esthetica” leí por casualidad este fin de semana grabado en piedra en la fachada lateral de un edificio al pasear por la plaza de Oriente. Y yo digo también “nulla esthetica sine ethica”, porque una y otra, en su plenitud, son la misma cosa.
Lo bueno y lo bello y lo justo, tanto monta. Aún mantengo en mi cabeza cosas raras como la definición de Dante sobre la justicia para quien ésta no era sino una proporción real y personal del hombre hacia el hombre, que si sirve a éste, sirve a las sociedad y, si le corrompe, la corrompe (ius est realis et personalis hominis ad hominem proportio, quae servata hominum, servat societatem, et corrumpta, corrumpit, o algo así).
Y mucho se acerca Dante, sin saberlo, a las tésis de nuestros gobernantes actuales, “ilustrados radicales” para quienes urge, parafraseando a su filósofo y “salvador” Slavoj Zizek, una nueva ética. Como si ésta pudiera modificarse a voluntad (aunque, ya puestos, para ellos el individuo es aquello que quiera ser, da igual lo que fuere – incluso ser hombre o mujer, por supuesto. El individuo –dicen- está alienado exclusivamente por su cultura).
Si el concepto de Ley Natural se hace poco cordial en aras de la unicidad de pensamiento, entonces, elijamos los derechos del hombre recogidos tras la segunda gran guerra como principios inmutables. Y el derecho a la vida el primero de todos.
Lo bueno y lo bello y lo justo, tanto monta. Aún mantengo en mi cabeza cosas raras como la definición de Dante sobre la justicia para quien ésta no era sino una proporción real y personal del hombre hacia el hombre, que si sirve a éste, sirve a las sociedad y, si le corrompe, la corrompe (ius est realis et personalis hominis ad hominem proportio, quae servata hominum, servat societatem, et corrumpta, corrumpit, o algo así).
Y mucho se acerca Dante, sin saberlo, a las tésis de nuestros gobernantes actuales, “ilustrados radicales” para quienes urge, parafraseando a su filósofo y “salvador” Slavoj Zizek, una nueva ética. Como si ésta pudiera modificarse a voluntad (aunque, ya puestos, para ellos el individuo es aquello que quiera ser, da igual lo que fuere – incluso ser hombre o mujer, por supuesto. El individuo –dicen- está alienado exclusivamente por su cultura).
Si el concepto de Ley Natural se hace poco cordial en aras de la unicidad de pensamiento, entonces, elijamos los derechos del hombre recogidos tras la segunda gran guerra como principios inmutables. Y el derecho a la vida el primero de todos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
