martes, 31 de marzo de 2009
Chile
La primera vez que llegué a Chile fue en 1996. Luego hubo muchas otras visitas, pero ninguna como aquella, cuando oí por vez primera los nombres de Caupolicán y de Lautaro, y el significado de un “toki”. Cuando leí con interés a Neruda, y visité sus tres “chozas” de Santiago, Isla Negra y Valparaíso. Nunca había visto un hueso de Nerval, y allí lo ví. Allí probé el picoroco y el curanto chiloeño.
Cobre, mucho cobre. Vino, carne, marisco, pescado, y un pueblo preparado. Una isla en el continente: desierto, cordillera, mar y hielo… Atacama, La Serena, Chiloé, Valparaíso, Puerto Montt… Pascua y Juan Fernández, la isla que los chilenos atribuyen como morada de Robinson Crusoe.
Si alguna vez dejo España, seguro que me encontraréis en la tierra de los araucanos y de Pedro de Valdivia.
lunes, 30 de marzo de 2009
Semana Santa

Este fin de semana he recibido la visita de Kazumasa Ohto y su familia. Hemos ido al museo del Prado, como manda el manual del buen japonés. Kazu y Momo, mi mujer y yo… y una gran cantidad de menores. Ha sido todo un reto aguantar casi hora y media, para contemplar, al menos, algunas obras que siempre me han gustado.
Comencé casi sin dudarlo con una de mis favoritas, “el jardín de las delicias” de El Bosco, pintada, casi seguro, después de un atracón de amanita muscaria… fue difícil explicar a mis hijos el significado de aquella obra, así que tiré el balón fuera y les mandé regresar en unos años.
Me gustó la exposición (escasísima) de pintura victoriana, en especial “el sueño del rey Arturo en Avalón”, de Edward Coley Burne-Jones. Invito a verla al que tenga un hueco y le apetezca. Merece la pena. Pasé un buen rato recordando mis lecturas artúricas, a Malory y a Steinbeck.
Pero el mejor momento, sin duda, fue Velázquez y su Cristo crucificado. Será porque se acerca el Viernes Santo. Este año, me libro de nuevo de las procesiones y me concentraré en la imagen del Cristo.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Tras un microrrelato
Leí hace muchos años un brevísimo relato de García Márquez sobre un sujeto que se dormía en una habitación y comenzó a soñar. Y en el sueño, soñó que dormía en esa misma habitación y que soñaba. Y soñaba que dormía y soñaba, y así sucesivamente hasta que, en un punto, sonó el despertador, que le despertó del mas profundo de los sueños. Y de sueño en sueño trató de volver para atrás, pero perdió la cuenta y se quedó atrapado para siempre sin ser capaz de volver a encontrar la salida.
Si alquien lo conoce, le agradecería que me lo hiciera llegar. Me gustaría volver a tenerlo.
Para animaros, os invito a leer otro microrrelato de García Márquez, éste mucho mas conocido:
"... el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida."
Si alquien lo conoce, le agradecería que me lo hiciera llegar. Me gustaría volver a tenerlo.
Para animaros, os invito a leer otro microrrelato de García Márquez, éste mucho mas conocido:
"... el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida."
martes, 24 de marzo de 2009
You've got a friend
Hoy tengo un enfado monumental, por decirlo en finolis, porque, en realidad, lo que tengo es un cabreo del doce.
Esta mañana, mientras conducía camino del trabajo, contaban por la radio en un tono neutro, que una señora joven había sido detenida acusada del asesinato de su propio hijo, un bebé recién nacido hacía no mas de tres días. La mujer levantó sospechas al acudir al hospital para que la cosieran el desgarro vaginal que, según ella, se había producido accidentalmente. Los médicos dieron el aviso y la policía comenzó una búsqueda por la casa y en los alrededores, cubos de basura incluidos. No tardaron mucho en encontrar el cadaver del bebé en un armario, envuelto entre algunas ropas. Los forenses aseguran que el bebé nació vivo.
No tengo ganas de abrir un debate sobre si la mujer es más víctima que verdugo. Bastante cruz tendrá ella, seguro, al margen de su probable incultura y de sus circunstancias económicas, aspectos todos que desconozco por completo.
El punto que me quema la sangre es el tipo de personas en que nos hemos convertido, que no nos enteramos de lo que ocurre en la puerta de enfrente de casa, lo que nos impide intervenir. Porque ésta mujer, como cualquier otra, tendrá un marido, o un novio, o un amigo, o una hija, o una madre, o un hermano, o un vecino... ¿nadie? Qué duro ser consciente de que cuantos más somos más solos estamos.
Esta mañana, mientras conducía camino del trabajo, contaban por la radio en un tono neutro, que una señora joven había sido detenida acusada del asesinato de su propio hijo, un bebé recién nacido hacía no mas de tres días. La mujer levantó sospechas al acudir al hospital para que la cosieran el desgarro vaginal que, según ella, se había producido accidentalmente. Los médicos dieron el aviso y la policía comenzó una búsqueda por la casa y en los alrededores, cubos de basura incluidos. No tardaron mucho en encontrar el cadaver del bebé en un armario, envuelto entre algunas ropas. Los forenses aseguran que el bebé nació vivo.
No tengo ganas de abrir un debate sobre si la mujer es más víctima que verdugo. Bastante cruz tendrá ella, seguro, al margen de su probable incultura y de sus circunstancias económicas, aspectos todos que desconozco por completo.
El punto que me quema la sangre es el tipo de personas en que nos hemos convertido, que no nos enteramos de lo que ocurre en la puerta de enfrente de casa, lo que nos impide intervenir. Porque ésta mujer, como cualquier otra, tendrá un marido, o un novio, o un amigo, o una hija, o una madre, o un hermano, o un vecino... ¿nadie? Qué duro ser consciente de que cuantos más somos más solos estamos.
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lunes, 23 de marzo de 2009
Magritte

“Hobby Horse” celebra hoy su primer aniversario (enhorabuena Álvaro). Me has hecho un lector asiduo en los últimos tiempos. Tu relato de hoy por Gerona me ha llevado a mi etapa barcelonesa y a recordar mis visitas fugaces a la ciudad del Ter y, luego, a Figueras… y de Dalí, a Magritte… y aquí estoy enredado por tu culpa contemplando algunas de sus obras en lugar de irme a dormir.
Tanto viaje en los aviones y, sobre todo, tantas horas de espera en los aeropuertos (un día tengo que hablar – escribir- de los aeropuertos), han desarrollado en mi una estúpida afición, la de imaginar encuentros con diversos personajes. Con Magritte seguro que no habría habido conversación. Me habría quedado mudo, en una esquina, contemplando como traía al mundo cada una de sus creaciones.
La imagen de arriba deja también volar la imaginación…
Tanto viaje en los aviones y, sobre todo, tantas horas de espera en los aeropuertos (un día tengo que hablar – escribir- de los aeropuertos), han desarrollado en mi una estúpida afición, la de imaginar encuentros con diversos personajes. Con Magritte seguro que no habría habido conversación. Me habría quedado mudo, en una esquina, contemplando como traía al mundo cada una de sus creaciones.
La imagen de arriba deja también volar la imaginación…
jueves, 19 de marzo de 2009
Benedetti
Mario Benedetti, haijin, escribe su haiku número 15:
La mariposa
Recordará por siempre
Que fue gusano
La mariposa
Recordará por siempre
Que fue gusano
miércoles, 18 de marzo de 2009
Inmigración

Nunca viajo en metro por Madrid, una vez al año a lo sumo; no es por nada, simplemente, mi sistema de vida es poco compatible. Sin embargo, hoy he ido de Retiro a La Latina, ida y vuelta relámpago... a hacer un recado. Glups, ¡que bofetada de realismo! ¡Qué razón tenía Alfonso Guerra! A España no la conoce ya ni la madre que la parió.
Hace unos días ví Gran Torino, de Clint Eastwood, el “César Vidal” del cine americano, por lo prolífico de los últimos años. Admiro su fortaleza y su tesón; desconozco cuál es su motivación pero, a su edad y, en su caso, muchos no harían lo que él hace. Olé al tipo, me cae bien.
La película tiene un pase, se puede ver. Apología proamericana, as usual. America para los inmigrantes porque los americanos son todos inmigrantes. Y en la película también: el barbero, italiano… el propio Eastwood, polaco… aparecen irlandeses, negros, hispanos, y, ahora, asiáticos… todos se integran y forman parte de América, porque el país les da la oportunidad (si ellos ponen de su parte, eso sí). Lo que ya no sé si es excesivo es poner en el tapete la propia vida… pero eso ya son cosas de las películas.
Traído el problema a nuestros lares, me pregunto si nuestro país brinda las mismas oportunidades y si nuestra mentalidad es tan abierta como para asumir según qué integraciones, aunque, al final, me temo que nadie es racista con un negro si éste se llama Sidney Poitier o Shaquille O’Neal.
Lo malo es cuando el racista es el que llega y no se quiere integrar. Este es un problema de esos que existen y que no tienen solución. Cuanto antes seamos conscientes de este punto, mejor nos irá a todos…
Hace unos días ví Gran Torino, de Clint Eastwood, el “César Vidal” del cine americano, por lo prolífico de los últimos años. Admiro su fortaleza y su tesón; desconozco cuál es su motivación pero, a su edad y, en su caso, muchos no harían lo que él hace. Olé al tipo, me cae bien.
La película tiene un pase, se puede ver. Apología proamericana, as usual. America para los inmigrantes porque los americanos son todos inmigrantes. Y en la película también: el barbero, italiano… el propio Eastwood, polaco… aparecen irlandeses, negros, hispanos, y, ahora, asiáticos… todos se integran y forman parte de América, porque el país les da la oportunidad (si ellos ponen de su parte, eso sí). Lo que ya no sé si es excesivo es poner en el tapete la propia vida… pero eso ya son cosas de las películas.
Traído el problema a nuestros lares, me pregunto si nuestro país brinda las mismas oportunidades y si nuestra mentalidad es tan abierta como para asumir según qué integraciones, aunque, al final, me temo que nadie es racista con un negro si éste se llama Sidney Poitier o Shaquille O’Neal.
Lo malo es cuando el racista es el que llega y no se quiere integrar. Este es un problema de esos que existen y que no tienen solución. Cuanto antes seamos conscientes de este punto, mejor nos irá a todos…
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