lunes, 30 de marzo de 2009

Semana Santa



Este fin de semana he recibido la visita de Kazumasa Ohto y su familia. Hemos ido al museo del Prado, como manda el manual del buen japonés. Kazu y Momo, mi mujer y yo… y una gran cantidad de menores. Ha sido todo un reto aguantar casi hora y media, para contemplar, al menos, algunas obras que siempre me han gustado.

Comencé casi sin dudarlo con una de mis favoritas, “el jardín de las delicias” de El Bosco, pintada, casi seguro, después de un atracón de amanita muscaria… fue difícil explicar a mis hijos el significado de aquella obra, así que tiré el balón fuera y les mandé regresar en unos años.

Me gustó la exposición (escasísima) de pintura victoriana, en especial “el sueño del rey Arturo en Avalón”, de Edward Coley Burne-Jones. Invito a verla al que tenga un hueco y le apetezca. Merece la pena. Pasé un buen rato recordando mis lecturas artúricas, a Malory y a Steinbeck.

Pero el mejor momento, sin duda, fue Velázquez y su Cristo crucificado. Será porque se acerca el Viernes Santo. Este año, me libro de nuevo de las procesiones y me concentraré en la imagen del Cristo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario